De adiestramiento y de mermelada de higo

Recientemente ha terminado el primer curso de adiestramiento que he impartido y me ha ayudado a reafirmarme en dos ideas.


La primera es que hace falta más práctica, aún más. Esta es una profesión con un rasgo práctico muy claro. Implica que hay que ver perros, muchos perros, para adquirir la experiencia que permite analizar más profundamente todas las sutilidades de su comportamiento así como, y sobre todo, la soltura en el manejo de cada situación y maleabilidad en la forma de trabajo para ajustarse a cada perro.


Nuestros alumnos entran con buenas bases conceptuales y cierto manejo genérico de la forma de trabajar. Esto significa que conocen una forma de trabajo con los perros que aplican de manera muy rígida a todos, con poca o muy poca variación. Mi experiencia, incido puramente en experiencia profesional, me dice con voz cada vez más clara lo tremendamente relevante que es ajustar mi comunicación y mi forma de trabajo a cada perro.


Me permito una analogía con una profesión muy cercana. Veríamos como una locura si un veterinario a la hora de poner una inyección, la pusiera siempre igual hablando en términos de cantidad y de medicamento independientemente del perro. Variará de aguja, de émbolo, de cantidad y de lugar de la inyección según la medicación y el problema del perro. No es lo mismo inyectar una vacuna que hacer una punción para una biopsia. Es más, no a todos los perros se les encuentra la vía en el mismo sitio.


Lo que veo al iniciar los cursos es que los alumnos conocen una aguja y cómo poner una inyección pero siempre pone las mismas cantidades de medicamento, sea cual sea este, y siempre “pinchan” en el mismo sitio.



Me enorgullece ver que a medida que avanza el curso, a base de practicar y tener mi supervisión y comentarios sobre lo que hacen (con la inestimable ayuda y experiencia de mi compañero Óscar), van aprendiendo a ajustar su forma de trabajo a las singularidades de cada perro y a moldear lo que saben a cada situación. Hacerlo así los hace profesionales mejor preparados y a mi modo de ver, mejores personas, al tratar a cada perro de manera individual y respetar sus características específicas.


Seguiré por tanto, cada vez con más ahínco, potenciando las capacidades de la gente a través de la más abundante y enriquecedora experiencia práctica que les pueda aportar.


Me gusta mucho esta reflexión que refleja claramente una idea básica:


“Por mucho que te explique a qué sabe la mermelada de higo, no lo sabrás hasta que la pruebes por ti mismo.” (Proverbio malgache)


La segunda idea es el gran adiestramiento que se puede realizar profundizando en y potenciando una sana relación con los perros a través de la mutua confianza, el respeto, el cariño y la diversión.


Es un hecho decir que los perros son animales sociales los cuales buscan una sana relación en grupo. Pero también lo es cómo, en la mayoría de los casos, no se aprovecha esa cualidad para enseñar y adiestrar. Importante es el refuerzo, premio o para los más neófitos, la salchicha; pero mucho más importante y potente es la necesidad de contacto social. Se pasan el día pendientes de nosotros, buscándonos para jugar, contentos de vernos de nuevo, felices por una caricia…y sin embargo qué poco se utiliza esto para adiestrar y fortalecer el adiestramiento.



En mi perro se ve constantemente esa búsqueda de contacto social para todo o casi, mordedores y neumáticos a parte ;-). Incluso para juegos tan satisfactorios para él por sí mismos, siempre tiene una tendencia, natural en parte y fomentada a través de años de convivencia, a buscar algún humano con el que jugar o al que tener cerca.


Ha sido un verdadero placer comprobar cómo los alumnos lo han entendido y se han visto avances claros en el momento en el que la relación social y el disfrute mutuo han cobrado importancia en el “juego” del adiestramiento. Como todo, requiere de trabajo, pero cualquiera que haya probado a enseñar en base a la vinculación y haya visto a su perro después, no lo cambiaría por nada. Por algo será. Todos los aspectos de nuestra vida con los perros irán a mejor, dentro y fuera del adiestramiento, pero de eso hablaremos en otro momento…


Ricardo



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